jueves, 26 de mayo de 2011

El gobierno Argentino pidió a los bancos Impulsar el crédito hipotecario

Todos los asistentes coincidieron en calificar el encuentro como “ameno y cortés”. Aunque uno de ellos recordó que, como reza el refrán, “lo cortés no quita lo valiente”. Y en este marco fue que la presidenta Cristina Fernández le pidió ayer en más de una oportunidad a los representantes de los bancos que fomenten con mayor ímpetu los créditos, sobre todo los dirigidos a dos sectores: la producción (y en particular hacia las pymes) y la compra de viviendas (es decir, los préstamos hipotecarios).

Fue durante el encuentro que la mandataria, acompañada por el ministro de Economía, Amado Boudou, y la titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, mantuvo ayer por la tarde con los titulares de las tres asociaciones bancarias del país. Estuvieron en representación de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) su titular, Jorge Brito (Macro), Jorge Stuart Milne (Patagonia) y Antonio Garcés (Galicia); por la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) su presidente Claudio Cesario, y el vicepresidente Enrique Cristofani (Santander-Río) junto a Juan Bruchou (Citibank).

Además, por la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra) estuvo su presidente Carlos Heller (Credicoop) y Juan Carlos Fabregas (Nación) junto a Guillermo Francos (Provincia). En tanto, Gregorio Goity (Columbia) fue el delegado de la Asociación de la Banca Especializada (ABE).

Al término del encuentro, que duró una hora y 15 minutos, Brito dijo que “fue una reunión muy buena en la que hablamos todos los temas del sistema financiero”. Uno de los puntos salientes fue que se acordó crear una comisión mixta, integrada por los bancos y representantes del BCRA, para avanzar en el pedido de la Presidenta de impulsar el crédito hipotecario y las líneas destinadas a fomentar la producción, en particular hacia las pymes. El Gobierno también le pidió a los representantes de las entidades financieras que bajen las tasas de interés que cobran.

Cristina insistió en la necesidad de una mayor bancarización. Señaló que es necesario que las entidades financieras superen significativamente el ratio crédito/PBI, actualmente en el 12%, para adecuarse a las necesidades de crecimiento y desarrollo de la producción nacional. En la misma línea, desde el lado oficial se puso el acento en que “los bancos deben centrarse en poner en práctica las medidas de bancarización ya decididas por el Banco Central (cuentas gratuitas, por caso), una medida para la cual se pide especial esfuerzo a los bancos privados, además de que se les planteó que generen propuestas propias para ampliar la bancarización, según indicaron fuentes del Gobierno.

En la Rosada aclararon que la reunión sigue la tónica de los encuentros que ya se realizaron con otros sectores, como la UIA, la CGT y Came.

Fuente: El Cronista

Créditos hipotecarios hoy nota de Damian Tabakman

En este post le presento una interesante nota del reconocido Arq. Damian Tabakman publicado en el sitio de Actualidad y Noticias Inmobiliarias Reporte Inmobiliario, esta trata de la actualidad del crédito hipotecario en nuestro país como en el mercado inmobiliario internacional, aquí le transcribo la nota si desean hacerlo directamente del sitio Reporte Inmobiliario clic aquí.

Si en nuestro país ocurriera lo que sucede en otras partes del mundo, tanto desarrollado como en vías de serlo, probablemente la inflación también aquí sería más baja. En España, en EEUU y en Chile, por tomar algunos ejemplos concretos, las familias masivamente destinan entre el 25 y el 30% de sus ingresos a pagar una cuota hipotecaria.

Esa realidad, que es dura para muchos, especialmente en tiempos de crisis, es positiva en el largo plazo porque genera propietarios y familias con mayor patrimonio. Pero al mismo tiempo hace que la gente disponga de menos fondos para el consumo hedonista materializado usualmente en el último modelo de TV o en un celular inteligente.

En Argentina la situación, en parte, es muy distinta. La economía crece sin parar, y eso es bueno. Los sindicatos, gracias a la inflación, tienen la excusa perfecta para lograr aumentos salariales importantes, con lo cual la gente tiene más plata en su bolsillo que puede destinar al consumo, al ahorro o a la inversión. ¿Qué se hace, en general? Se consume, se consume y se consume. Se pagan los electrodomésticos más caros del mundo en cuotas, y cuando éstas se acaban, vuelta a consumir. La presión compradora es permanente. La alta inflación desincentiva el ahorro, y la falta de créditos hipotecarios hace que comprar una vivienda sea inaccesible porque hay que pagarla de contado y para la clase media, eso es imposible.

La consecuencia es obvia: si un empleado tiene más plata en su bolsillo gracias al aumento que le consiguió su sindicato, nuevamente consume. Los diarios son la prueba más palpable de una realidad que las estadísticas también acreditan: hay un enorme incentivo a consumir y hay un mercado que responde. Ello no necesariamente debería ser inflacionario, pero en nuestra realidad sí lo es. Sucede que las empresas no invierten para abaratar sus productos y ser más competitivas, en parte por la incertidumbre respecto del largo plazo, en parte porque no hay financiamiento, y en parte porque no lo necesitan ya que las barreras a la importación les dan la protección que necesitan para ganar plata sin necesidad de ser más productivas ni eficientes. De modo que cuando la demanda presiona, suben los precios y regulan así sus ventas. Y la demanda sigue presionando, recalentada, fogueada desde el gobierno, especulando con que una familia con celular nuevo, es una familia feliz que vota al gobierno.

Uno puede debatir y disentir filosóficamente si eso está bien o no. Y las urnas darán su veredicto en breve. Pero que esta inflación (que es récord mundial), es insostenible en el tiempo, no es algo debatible ni opinable. Es así y debe combatirse. Y una forma de hacerlo sería enfriar el consumo, para lo cual hay varias maneras. Reducir los subsidios a los servicios públicos sería una forma, aunque políticamente complicada. La nuestra, la del sector inmobiliario, sería naturalmente más digerible. Si la gente tuviera anclado el 30% de sus ingresos en el pago a largo plazo de una cuota hipotecaria, el dinero disponible para el consumo hedónico caería en picada. Y la posibilidad de salir a comprar un televisor nuevo por año, una vez pagado el plan de cuotas del anterior, también. Hay que aclarar que si bien la demanda de viviendas puede ser también inflacionaria, la oferta hipotecaria, cuando existe, en gran parte va destinada a viviendas usadas, de manera que muchas adquisiciones no generan la necesidad de construir.

Lo cierto es que si los diarios se llenaran de avisos de emprendimientos inmobiliarios en vez de publicidades de electrodomésticos, y si la gente ahorrara a largo plazo en su casa propia en vez de gastarse la plata en celulares, la inflación tendería a bajar. No por una caída voluntaria del consumo, sino porque habría menos fondos para hacerlo en el bolsillo de la gente. Quien tiene que pagar su hipoteca durante veinte años, y pone en juego su propia casa, tiende a tener un comportamiento financiero más responsable, y menos consumista.

En los países que antes mencionamos, todas las familias tienen hipotecas para pagar, y aquí virtualmente nadie. Esa diferencia no es menor. Es claro que, lamentablemente, implantar un sistema de hipotecas en Argentina, con alta inflación, es muy difícil. Pero no hacerlo es peor. Hay que buscarle la vuelta políticamente a que vuelva este tipo de créditos, y lograr además que la gente los tome. Los que venden televisores, celulares o incluso automóviles, protestarán. Pero a la larga la gente lo agradecerá. Una casa propia es algo más valioso que un electrodoméstico de última generación, no tanto por el monto, sino por su valor profundo, que va más allá de lo material, y la gente no es tonta, lo sabe.

Es evidente que hay muchos y obvios obstáculos para lograrlo: no hay fondeo a largo plazo, ni posibilidad de pactar tasas reales positivas a 20 años con esta inflación sin indexar (que está prohibido). Pero si se le encontrara la vuelta, y hay varias ideas planteadas por especialistas, las ventajas serían muy claras. Se podrían hacer hipotecas ajustadas por algún índice que refleje la variación salarial, como ocurre en casi todos los países, o se podrían otorgar préstamos con tasas subsidiadas. Luego habría que conseguir que la gente se animara a endeudarse. Pero una vez logrado eso, los beneficios sociales serían muy claros. No solo porque se reemplazaría el consumismo por el ahorro en la vivienda propia, sino también porque se estaría ayudando a bajar la inflación al enfriar el consumo mediante una herramienta políticamente correcta. El gobierno debería verlo y los candidatos a sucederlo, también.

Autor: Arq. Damián Tabakman
damiantabakman@fibertel.com.ar
Fuente: Reporte Inmobiliario

martes, 24 de mayo de 2011

Fideicomisos una nueva alternativa de inversión y financiamiento

Hoy día una de las herramientas de inversión y financiamiento mas utilizadas son los fideicomisos en este caso para inversiones inmobiliarias de pozos de edificios de departamentos a estrenar. Seguramente que mirando TV o en internet y en propagandas callejeras, cartelerias vemos la publicidad de edificios con departamentos a estrenar de 1, 2 y 3 ambientes una gran variedad en ubicaciones, tecnologías y precios, la gran mayoría de estos proyectos algunos ya iniciados son financiados bajo esta figura contractual "el fideicomiso", algunas de las ventajas de este tipo contractual es que el patrimonio de los inversionistas no se afectan al fideicomiso, este es un patrimonio totalmente apartado así que es una forma de asegurar la inversión, otro beneficio del fideicomiso es que posee plazos determinados en lo que consiste comienzos y terminación de obras, también los inversionistas cuentan con un plan de financiamiento y rentabilidad incluidos en el proyecto, el mismo se vende desde la firma del contrato sin necesidad de esperar el comienzo y termino de la obra pero sabiendo de un plazo determinado, otro beneficio es que los departamentos (en este caso) se pueden financiar con un crédito hipotecario bancario, un beneficio para los futuros adquirentes.

Técnicamente es un contrato celebrado por escritura pública en el que, según la ley 24.441, una persona, que es el fiduciante, transmite la propiedad fiduciaria de bienes determinados a otro fiduciario, quien se obliga a ejercerla en beneficio de quien se designe beneficiario, y a transmitirlo al cumplimiento de un plazo o condición al fiduciante, beneficiario o fideicomisario. Este instrumento se adapta perfectamente a un emprendiendo inmobiliario con fondos de terceros.
Los inversores son los fiduciantes, que se obligan a aportar la totalidad de los fondos necesarios para comprar el terreno y para hacer frente a todos los costos que demande la obra.
El fiduciario es quien recibe el dominio de los fondos para adquirir el inmueble, inscribirlo a su nombre en forma temporal y condicionada, en los términos del artículo 2662 del Código Civil y disposiciones de la ley 24.441 y llevar adelante el emprendimiento según las pautas fijadas en el anteproyecto. Una vez finalizadas las obras proyectadas y afectado el inmueble al Régimen de Propiedad Horizontal o al de Loteo, transmitirá a los beneficiarios el dominio de las unidades que a cada uno le corresponda.